Las organizaciones no pueden cambiar si sus líderes no cambian con ellas

Cuando hablamos de mejoras organizacionales, es muy común encontrarnos con un porcentaje más alto de fracasos, que de éxitos, según McKinsey y Harvard Business Review, y es que a los líderes de las compañías les falta comprender que al planear transformaciones el primer esfuerzo debe ser con ellos mismos.

Desafortunadamente existe la creencia poco realista, o esperanza, de que las transformaciones sucederán rápidamente, con un esfuerzo mínimo y en todos los elementos de la empresa excepto en los líderes mismos.

Al observar cuidadosamente el comportamiento indeseado de un líder, se dedujo que generalmente proviene del pensamiento “Si te equivocas, la responsabilidad es tuya”, por lo que las decisiones son tomadas a partir del miedo a equivocarse y bloquean el paso a la innovación.

Para ayudarlos a cambiar este proceso de pensamiento es vital identificar los momentos de transferencia, es decir, ese momento en el que le transferimos nuestros sentimientos a alguien más y que generalmente provocará comportamientos basados en experiencias negativas pasadas.

Es necesario ayudar a nuestros colaboradores a identificar los patrones disfuncionales de comportamiento para poder implementar cambios que sean redituables para la compañía, aunque para ellos represente coraje y humildad que se transformarán en habilidades mejoradas para su equipo y nuevas oportunidades para la organización.